Ventilar la casa correctamente para evitar humedad
La ventana entreabierta todo el día es el error clásico. Cómo funciona la ventilación cruzada, cuánto tiempo y por qué en invierno sí conviene.
Ventilar es la medida más barata contra la humedad y la que más gente hace mal. No por dejadez: por una intuición razonable y equivocada, que es pensar que ventilar mucho rato es mejor que ventilar bien.
El error más común
Tener una ventana entreabierta todo el día en invierno. Parece lo prudente y es lo peor de las dos opciones:
- Renueva poco aire. Por una rendija el intercambio es lentísimo.
- Enfría los muros. Horas de aire frío entrando bajan la temperatura de la estructura, y una superficie fría condensa más. Acabas con más agua en la pared que antes.
- Te cuesta dinero en calefacción sin darte nada a cambio.
Lo que sí funciona: ventilación cruzada
Abre de par en par ventanas de dos fachadas opuestas y crea corriente. Entre 5 y 10 minutos, una o dos veces al día.
Por qué funciona:
- Renueva todo el aire de la casa en pocos minutos, con el vapor y los contaminantes que lleva.
- No da tiempo a enfriar la masa de los muros. Los muebles y las paredes conservan su calor y vuelven a templar el aire nuevo enseguida.
- Gasta menos calefacción que la rendija abierta ocho horas.
Si no puedes hacer corriente entre fachadas opuestas, abre de par en par lo que tengas y abre también las puertas interiores. Necesitarás algo más de tiempo, quizá 15 minutos.
Cuándo ventilar
El momento clave es al levantarte. El dormitorio cerrado, con una o dos personas respirando ocho horas, es la estancia con más vapor acumulado de la casa. Ventílalo antes de hacer la cama.
Los otros momentos:
- Mientras cocinas y cinco minutos después, con el extractor encendido y la puerta de la cocina cerrada.
- Después de ducharte, con el extractor o la ventana del baño y la puerta cerrada.
- Al tender ropa dentro, si no usas deshumidificador.
Ventilar en invierno: sí, y no enfría lo que crees
Es la duda que frena a casi todo el mundo, y la respuesta es contraintuitiva.
El aire exterior a 5 °C con 90 % de humedad relativa contiene mucha menos agua en términos absolutos que el aire de tu casa a 21 °C con 55 %. Al entrar y calentarse, ese aire frío baja mucho su humedad relativa.
Es decir: ventilar en un día frío y húmedo normalmente baja la humedad de tu casa, aunque el parte diga 90 %.
Y sobre el frío: en 5-10 minutos se renueva el aire pero no se enfrían muros ni muebles, que es donde está almacenado el calor. La sensación se recupera en minutos.
La excepción: días templados y muy húmedos, típicos de la costa en primavera y otoño, con 18-20 °C y niebla. Ahí el aire de fuera sí trae más agua que el de dentro. Si tienes higrómetro, la prueba es directa: ventila 10 minutos y mira si la lectura sube o baja.
Cocina y baño: extracción, no solo ventilación
Son las dos estancias que generan vapor en picos concentrados, y ahí lo que hace falta es sacarlo fuera antes de que se reparta.
- Extractor de cocina encendido mientras cocinas y unos minutos después. Y con la puerta de la cocina cerrada, para que el vapor no invada el resto.
- Extractor de baño durante la ducha y después. Los mejores llevan temporizador y siguen funcionando solos al apagar la luz.
- Comprueba que descargan al exterior, no a un falso techo.
Si tu baño no tiene extractor, esa es tu inversión prioritaria, muy por delante de un deshumidificador. Lo explicamos en deshumidificador para el baño.
Las rejillas de ventilación
En muchas viviendas hay rejillas en cocina, baño o marcos de ventana, y una parte de la gente las tapa con cinta o cartón «para que no entre frío».
Es una de las causas más frecuentes de humedad agravada. Esas rejillas son la ventilación permanente de la vivienda; sin ellas, el vapor no tiene salida entre una ventilación y otra.
Si las tienes tapadas, destápalas. Si están sucias, límpialas.
Casas herméticas: el problema nuevo
Cambiar ventanas viejas por otras muy estancas, o rehabilitar mejorando el aislamiento, sube la humedad interior. Suena raro y tiene sentido: las ventanas viejas ventilaban por infiltración sin que tú lo supieras, y las nuevas no.
Si has cambiado ventanas y desde entonces tienes condensación donde antes no la había, no es un defecto de las ventanas: es que ahora la ventilación tiene que ser deliberada. Ventilación cruzada diaria, sin falta, o ventilación mecánica si el uso lo justifica.
Errores que conviene no repetir
- Ventana entreabierta todo el día en invierno.
- Ventilar solo el salón. El dormitorio es el que peor está.
- No ventilar en invierno por miedo al frío.
- Tapar rejillas.
- Ventilar con el deshumidificador encendido. Estarás secando la calle. Ventila primero, cierra, y enciende después.
- Ventilar en un día de niebla templada y esperar que baje la humedad.
Cuándo ventilar no basta
Si ventilas bien a diario, has cortado las fuentes de vapor y el higrómetro sigue por encima del 60 %, has llegado al límite de lo gratis. Entonces sí toca deshumidificador, y la capacidad la eliges con la guía de capacidad.
Es frecuente en viviendas de costa, plantas bajas y pisos antiguos con muchos puentes térmicos: sitios donde la ventilación ayuda pero no llega.
Si quieres saber si hoy te compensa, la calculadora de punto de rocío incluye esa cuenta: con la temperatura y la humedad de la calle te dice con qué humedad se quedaría tu casa si renovaras todo el aire.
Para saber si tu forma de ventilar funciona, hace falta medirla.
Mejor higrómetro para medir la humedad en casa