Humedad por capilaridad: qué es y cómo solucionarla
La franja húmeda en la parte baja del muro con sales blancas. Cómo identificarla, qué soluciones existen y por qué ningún aparato la detiene.
Es la humedad que sube desde el terreno por el interior del muro, y la que más dinero hace perder a quien la confunde con condensación. Si tienes capilaridad y compras un deshumidificador, vas a pagar electricidad durante años sin resolver nada.
Cómo reconocerla
Cinco señales, y las tres primeras juntas son casi diagnóstico:
- Franja húmeda en la parte baja del muro, con un borde superior más o menos horizontal a 30-100 cm del suelo. Ese borde recto es la firma de la capilaridad: es la altura a la que el agua que sube se equilibra con la que se evapora.
- Sales blancas pulverulentas en la superficie, las llamadas eflorescencias. Al pasar el dedo, se deshacen.
- Constante todo el año. No depende de la lluvia ni de la estación, aunque puede acentuarse en épocas húmedas.
- Pintura abombada, revoco que se desprende en placas, rodapiés hinchados o despegados.
- Aparece en plantas bajas, sótanos y edificios antiguos, sobre muros en contacto con el terreno.
Por qué ocurre
Los materiales de construcción porosos —ladrillo, mortero, piedra— tienen una red de poros finísimos. En contacto con agua, esa red la absorbe y la transporta hacia arriba por capilaridad, el mismo fenómeno que hace subir el café por un azucarillo.
Si el muro no tiene una barrera impermeable entre el terreno y la fábrica, el agua del suelo sube libremente. Las construcciones modernas la llevan; muchas de antes de los años sesenta, no.
Y el agua no viene sola: arrastra sales disueltas del terreno y del propio material. Al evaporarse en la superficie las deja allí, cristalizadas. Esas sales son higroscópicas —atraen humedad por su cuenta— y además al cristalizar rompen el revoco desde dentro. De ahí que la pintura se abombe.
Qué NO la soluciona
Conviene decirlo antes que las soluciones, porque es donde se va el dinero:
- Un deshumidificador. Trata el aire; el agua sigue subiendo por el muro. Puede mejorar el ambiente de la habitación, pero no toca la causa.
- Pintura antihumedad o impermeabilizante por dentro. Es la trampa clásica. Sellas la superficie, el agua deja de evaporar por ahí, sube más alto y reaparece medio metro por encima. Además la pintura salta antes.
- Rasquetear y repintar. Vuelve en meses.
- Ventilar. Ayuda con el ambiente, no con el muro.
- Aplicar lejía a las sales. Las sales no son moho: son minerales. Volverán mientras siga subiendo agua.
Si alguien te ofrece resolver una capilaridad con una pintura, desconfía.
Las soluciones reales
Todas requieren un técnico y todas atacan el mismo punto: cortar el paso del agua o darle salida controlada.
Barrera química por inyección
La más habitual hoy. Se perfora el muro en línea, a poca altura, y se inyecta una resina o silicona que rellena los poros y crea una barrera impermeable dentro del propio muro.
- Menos invasiva que las alternativas, se hace desde el interior.
- Su eficacia depende mucho de la ejecución y del tipo de muro. Un muro muy heterogéneo, con piedra y rellenos, se inyecta peor.
Drenaje perimetral
Se excava alrededor del edificio, se impermeabiliza el muro por fuera y se instala un drenaje que aleja el agua del terreno.
- Es la solución más completa cuando se puede hacer: ataca el origen, no el síntoma.
- Es obra seria y caro, y no siempre es posible en un edificio entre otros.
Morteros de saneamiento y aireación
No cortan el agua: le dan salida. Se aplican revocos macroporosos que permiten evaporar sin que las sales rompan la superficie, o se instalan sistemas de ventilación de la base del muro.
- Útil como complemento, o cuando cortar la subida no es viable.
- Es contención, no cura.
Barrera física
Cortar el muro por tramos e insertar una lámina impermeable. Muy eficaz y muy invasivo; se reserva para casos concretos.
Lo que sí puedes hacer tú
Mientras organizas la intervención:
- Retira los muebles del muro afectado. Se están estropeando y además atrapan la humedad.
- No sacos ni cartón apoyados en esa pared.
- Ventila la estancia a diario: no arregla el muro, pero reduce el moho superficial y el olor.
- Un deshumidificador puede tener sentido, con expectativas claras: protege lo que hay en la habitación y baja el ambiente. No detiene la subida.
- No repintes todavía. Es dinero tirado hasta que se corte el agua.
- Documenta. Fotos con fecha y lecturas de higrómetro. Si el edificio es en comunidad y el problema viene del terreno o de una fuga común, esa documentación es lo que sostiene la reclamación.
Comprueba que es capilaridad y no otra cosa
Antes de gastar en obra, descarta lo que se parece:
| Lo que ves | Probablemente es |
|---|---|
| Franja baja recta + sales blancas, todo el año | Capilaridad |
| Mancha que crece con la lluvia, arriba o en fachada | Filtración |
| Cristales mojados, esquinas altas, detrás de muebles, peor en invierno | Condensación |
| Mancha baja localizada, sin sales, que apareció de golpe | Fuga de una tubería |
Esa última merece atención: una fuga en una bajante o en la red de agua imita bastante bien una capilaridad, y su solución es mucho más sencilla y barata. Antes de aceptar un presupuesto de inyección, pide que descarten una fuga.
El cuadro completo está en la guía definitiva para eliminar la humedad y la distinción fina en condensación o filtración.
Al pedir presupuesto
- Que diagnostiquen antes de proponer, incluida la comprobación de fugas.
- Que expliquen qué método y por qué para tu tipo de muro.
- Pide garantía por escrito, con plazo y qué cubre.
- Desconfía del presupuesto por teléfono sin ver el muro.
- Pide dos o tres opiniones. Los precios y los criterios varían mucho en este sector.