Cómo mantener la humedad baja en casa en invierno
La estrategia de calefacción importa tanto como ventilar. Rutina semanal, los cinco puntos que hay que vigilar y el calendario de la temporada.
El invierno es la temporada de la humedad en España, y no porque entre más agua: porque la casa se cierra y los muros se enfrían. La misma cantidad de vapor que en junio era inofensiva, en enero condensa.
Esta es la rutina que mantiene una casa por debajo del 60 % de noviembre a marzo.
La estrategia de calefacción: temperatura estable
Es el punto que casi nadie relaciona con la humedad, y pesa tanto como ventilar.
La condensación no ocurre en el aire: ocurre en las superficies frías. Así que la clave no es la temperatura del aire, es la de tus muros.
Lo que funciona: calefactar poco pero de forma continua. Una casa a 19 °C constantes tiene los muros templados y condensa poco.
Lo que no: encender fuerte por la tarde y apagar del todo por la noche. Los ciclos dejan la masa de los muros fría, y cuando llega el vapor de la cena y de las duchas, condensa en ellos.
Y tres consecuencias prácticas:
- No cierres habitaciones sin calefactar. Una habitación fría con la puerta cerrada dentro de una casa caliente se convierte en la trampa donde condensa el vapor de toda la vivienda.
- No apagues del todo si te vas unos días. Deja el mínimo o el termostato antihielo.
- Cuidado con las estufas de gas o butano sin salida de humos. Producen agua en cantidad al quemar; estás calentando e inyectando vapor a la vez. Y además consumen oxígeno y generan monóxido de carbono, así que nunca con la habitación cerrada ni durmiendo.
Ventilar en frío: sí, y así
La ventilación cruzada de 5 a 10 minutos con ventanas de fachadas opuestas de par en par, una o dos veces al día. Sin falta al levantarte.
Y sobre el miedo al frío: en ese tiempo se renueva el aire pero no se enfrían muros ni muebles, que es donde está almacenado el calor. La sensación se recupera en minutos.
Lo que no funciona es la ventana entreabierta todo el día: renueva poco y enfría la estructura, empeorando justo lo que quieres arreglar.
Y el dato contraintuitivo: el aire exterior a 5 °C con 90 % de humedad contiene bastante menos agua que el de tu casa a 21 °C y 65 %. Al entrar y calentarse baja mucho su humedad relativa. Ventilar en un día frío baja la humedad de tu casa. El detalle en ventilar la casa correctamente.
La rutina semanal
Cada día
- Ventilación cruzada al levantarte, 5-10 minutos.
- Extractor en cocina mientras cocinas y cinco minutos después, con la puerta cerrada.
- Extractor o ventana en el baño tras la ducha, y pasa la escobilla a la mampara.
- Seca el agua del alféizar si los cristales han amanecido mojados.
- Mira el higrómetro. Diez segundos.
Cada semana
- Revisa las cinco zonas de riesgo (abajo).
- Un cubo de agua por los desagües que no uses, para que el sifón no se seque.
- Deja los armarios abiertos diez minutos mientras ventilas.
Cada mes
- Limpia el filtro del deshumidificador si lo usas.
- Mira detrás de los muebles pegados a muros exteriores.
- Comprueba que las rejillas de ventilación no están tapadas.
Los cinco puntos que hay que vigilar
Míralos una vez por semana en invierno. Detectar un sombreado gris es cinco minutos; una mancha negra extendida es una tarde.
- Esquinas superiores de los muros exteriores, y el encuentro con el techo.
- Detrás de armarios y sofás pegados a fachada.
- Marcos y juntas de las ventanas, sobre todo en dormitorios.
- Interior de los armarios, y la ropa que huele a cerrado.
- Juntas de la ducha y el techo del baño.
Lo que hay que cortar en invierno
- Tender ropa dentro sin ventilación ni deshumidificador. Es la fuente evitable más grande: uno o dos litros por colada.
- Cocinar sin tapar las ollas.
- Duchas largas sin extracción.
- Muebles pegados a los muros exteriores.
- Rejillas tapadas con cinta para que no entre frío.
Cuándo entra el deshumidificador
Cuando has hecho todo lo anterior y el higrómetro sigue por encima del 60 % de forma sostenida. No antes: comprar un aparato para compensar una casa mal ventilada es pagar electricidad por un problema de hábitos.
Con humidostato al 55 %, en la estancia peor y con la puerta cerrada. Los criterios de elección están en la guía completa de compra.
Y si vives en la costa, cuenta con usarlo más meses: allí ventilar ayuda pero no siempre basta, porque el aire exterior también viene cargado buena parte del año.
El calendario de la temporada
Septiembre-octubre. El mes en que hay que prepararse, no enero. Revisa canalones, bajantes y juntas de ventanas antes de las primeras lluvias. Comprueba que los extractores funcionan. Coloca el higrómetro. Si vas a comprar deshumidificador, ahora.
Noviembre-febrero. Temporada alta. Rutina diaria sin excepciones y revisión semanal de los cinco puntos.
Marzo-abril. Momento de tratar el moho que haya salido y repintar: hay temperatura para que seque y aún no aprieta el calor.
Mayo. Balance. ¿Qué zona ha dado problemas este invierno? Ahí es donde hay que actuar en verano, cuando se puede trabajar con la casa abierta.
Para saber hasta dónde tienes que bajar la humedad en tu caso concreto, usa la calculadora de punto de rocío: baja el porcentaje hasta que las superficies de tu tipo de vivienda dejen de salir en rojo. Ese es tu objetivo real.
Si con la rutina completa sigues por encima del 60 %, este es el paso siguiente.
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