Humedad en casa antigua sin aislamiento: qué hacer
Muros fríos por todas partes y ninguna barrera contra el terreno. Qué se arregla con hábitos, qué con poco dinero y qué exige obra.
En una vivienda anterior a los años ochenta la humedad no es una avería: es una consecuencia de cómo se construyó. Muros sin cámara ni aislamiento, ventanas de vidrio simple, forjados sin rotura de puente térmico y, en plantas bajas, ningún corte contra el agua del terreno.
Eso significa dos cosas. Que vas a tener más condensación que un vecino de obra nueva con los mismos hábitos. Y que una parte del problema no se arregla sin obra, así que conviene saber cuál para no gastar en lo que no toca.
Por qué condensa más
La condensación no ocurre en el aire, ocurre en las superficies frías. Y una casa antigua tiene superficies frías por todas partes:
- Muros de un pie sin cámara, que en invierno se quedan a pocos grados por encima del exterior.
- Frentes de forjado y pilares sin aislar: puentes térmicos en cada planta.
- Cajones de persiana sin aislamiento, el punto más frío de cada hueco.
- Vidrio simple, que ronda la temperatura exterior.
- Encuentros de dos muros exteriores con el techo, donde se suman geometría y construcción.
Con aire a 20 °C y 65 % de humedad, cualquier superficie por debajo de unos 13 °C se moja. En una casa antigua en enero, eso incluye media vivienda. El mecanismo está en humedad relativa: qué es.
Las dos palancas, y cuál te queda
Contra la condensación solo hay dos cosas que hacer:
- Subir la temperatura de la superficie — aislamiento. Es la solución de fondo y cuesta dinero.
- Bajar la humedad del aire — ventilación, hábitos y deshumidificador. Es la que sí controlas hoy.
Si no puedes acometer obra, la segunda palanca es la que te queda, y funciona. Bajar la humedad ambiente por debajo del 60 % hace que esas superficies frías dejen de condensar aunque sigan estando frías.
Lo que hay que hacer sí o sí (gratis)
En una casa antigua estos hábitos no son opcionales, son lo que mantiene la vivienda sana:
- Ventilación cruzada de 5-10 minutos, una o dos veces al día, sin falta al levantarte.
- Temperatura estable, aunque sea baja. Una casa a 18 °C constantes condensa menos que una que pasa de 14 a 23 y vuelve. En muros de mucha inercia esto pesa más que en obra nueva.
- No cierres habitaciones frías dentro de una casa caliente. Se convierten en la trampa donde condensa el vapor del resto.
- Muebles separados de los muros exteriores, y con más margen que en una casa moderna: aquí la trasera de un armario está prácticamente a la temperatura de la calle.
- Extractor en cocina y baño, y no tender ropa dentro sin control.
La rutina completa de temporada, en cómo mantener la humedad baja en invierno.
Lo que se arregla con poco dinero
Por orden de relación resultado/coste:
1. Aislar el cajón de persiana. El punto más frío de cada hueco y uno de los más fáciles: paneles finos por dentro del cajón y sellado del paso de la cinta. Mejora mucho la condensación de esa ventana.
2. Paneles aislantes en la esquina problemática. Si has identificado un rincón concreto que sale siempre, hay placas finas —poliestireno extruido, aerogel, placas específicas antimoho— que suben la temperatura de esa superficie. Hazlo bien o desplazarás la condensación al borde del panel.
3. Burletes y sellado de holguras en ventanas y puertas. Reduce infiltraciones puntuales sin sellar la casa entera.
4. Un deshumidificador con humidostato. En una casa antigua es donde más se gana, porque compensa lo que el muro no puede dar. Al 55 %, en la estancia peor, con la puerta cerrada.
5. Extractor en el baño, si no tienes. La mejor inversión por euro de toda la lista.
Lo que exige obra, y en qué orden
Si vas a rehabilitar, este es el orden por impacto:
- Aislar la envolvente. Por fuera (SATE) si se puede, que resuelve los puentes térmicos; por dentro si no hay alternativa, aunque deja los frentes de forjado sin tratar.
- Ventanas con rotura de puente térmico y doble acristalamiento.
- Cubierta o suelo bajo cubierta, si es última planta.
- Barrera contra capilaridad, si hay humedad ascendente en planta baja.
El aviso que importa: la trampa de la rehabilitación
Y es la razón principal para leer esto antes de reformar.
Cambiar ventanas y aislar sin prever ventilación empeora la humedad interior. Las ventanas viejas ventilaban por infiltración sin que lo supieras. Las nuevas no. El vapor que antes se escapaba solo, ahora se queda dentro.
Es muy frecuente: se cambian las ventanas, y al invierno siguiente aparece condensación donde nunca la había habido. No es un defecto de las ventanas nuevas: es que la ventilación pasó de ser automática a tener que ser deliberada.
Si rehabilitas, prevé ventilación: cruzada a diario como mínimo, y mecánica con recuperador si el proyecto lo permite. Y no tapes las rejillas existentes.
Y la parte que no es condensación
En una casa antigua es muy probable que además haya humedad estructural, y esa no la toca ningún hábito:
- Franja baja del muro con sales blancas → capilaridad, porque no hay barrera contra el terreno. Ver humedad por capilaridad.
- Mancha que crece con la lluvia → filtración de cubierta o fachada.
Lo habitual es una mezcla de las tres cosas. Atiende primero la estructural, porque además alimenta la condensación: un muro húmedo evapora al interior y sube la humedad de toda la casa. El diagnóstico está en condensación o filtración.
Cuánto margen te da bajar la humedad lo puedes ver en la calculadora de punto de rocío: incluye el muro sin aislar, el cajón de persiana y el vidrio simple, que son justo las superficies de una casa antigua.
Cuando no puedes tocar los muros, bajar la humedad del aire es la palanca que sí controlas.
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